14 febrero, 2009

El curioso caso de Benjamin Button

Y tan curioso, que la sitúo sin lugar a dudas entre mis películas favoritas. Peliculón, con todas sus nueve letras.

Dará igual que ya estés hastiado de ver a Brad Pitt en otras cincuenta mil producciones, caminando sobre inalcanzables alfombras o echando un cable a niños africanos desamparados. Su brillante actuación te hará olvidar, por lo menos durante las casi tres horas de la cinta, cualquier otro pasado recuerdo del actor.

En el film de David Fincher, aclamada por la crítica y nominada a trece Oscar, se mezclan, en dosis sabiamente administradas, amor, ciencia ficción, historia, filosofía... y, lo que más me sorprendió, humor. A mi juicio, la trama de la película parte de una fantástica idea, y es que, a parte de que el majísimo de Brad Pitt la protagoniza y esto ya es un reclamo del copón, ¿a quién no se le ha pasado alguna vez por la cabeza eso de nacer viejo y morir joven? ¿El hecho de ir al revés, fisiológicamente, en la vida?

Pero no hay duda de que lo curioso del caso de Benjamin Button es tan sólo carne de cañón para adornar la variedad de reflexiones que te ofrece la película. Recojo en el vídeo de a continuación los tres minutos con los que más me he sentido identificado en la gran pantalla, en toda la gran pantalla que he consumido. Tres minutos que te invitan a pensar que todo lo que te sucede en esta vida lo desencadenan situaciones minúsculas y de aparente nula importancia. No se trata de destino, sino de la inquietante causalidad de nuestros días.