29 octubre, 2009

'Dientes, dientes... que es lo que me jode'

Se me viene a la mente una anécdota jocosa, a la par que dolorosa. Yo era pequeño, lo suficiente como para que, aquella tarde, en casa, una muela no dejara de bailarme en la encía superior.

Hacía días que notaba que ese diente emigraría en breve, pero no llegaba el momento en el que al fin cayera. Con la inquietud propia de un niño, y con cierto hastío de tener la muela entre Pinto y Valdemoro, no dejaba de indagarme con los dedos en la boca.

Por aquel entonces, mi querido abuelo Antonio pasaba una temporada en casa. Él charlaba con su hija, mi madre, pero al percatarse de la faena que yo tenía conmigo mismo, decidió preguntar:

—¿Qué te pasa, Dani?

—Nada, que tengo aquí una muela que parece que no se vaya caer nunca.

—A ver, déjame que le eche un vistazo.

—Vale, ¡pero ni se te ocurra estirar o hacer cualquier cosa que me duela!

—No, tranquilo.

En cuestión de unos segundos, la muela ya estaba a un metro de mí. “¡Muerto el perro, se acabó la rabia!”, dijo sonriendo y observando mi diente, sosteniéndolo con la punta de los dedos. De mi boca, mezclados con el dolor, salieron todo tipo de adjetivos descalificativos habidos y por haber. Mal pronunciados pero incluso innovadores, me atrevería a decir. Pero, en aquel instante, una mirada rompedora de mi madre (familiar y que me advertía de la peor de las represalias verbales y playmobilescas) cortó aquel torrente de ira infantil, por lo que aún no sé si me dolió más que me arrancaran una muela con los dedos o tener que tragarme aquel brote momentáneo de rabia, al punto de sangre.

Por ley de vida, hace tiempo que no puedo recordar esta anécdota con mi abuelo. Por eso me place compartirla contigo.

Moraleja: fíate de tu madre, pero no tanto de su padre

13 octubre, 2009

Toni Soler vuelve a probar suerte en Antena 3





El periodista catalán Toni Soler, cerebro de programas de éxito en TV3 como Polònia y Crackòvia, trabaja con Antena 3 en la preparación de su nuevo proyecto televisivo: La escobilla nacional.

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Según el diario El País, el humorista, tras parodiar a políticos y futbolistas, echa el ojo esta vez a la farándula española: cantantes, modelos, toreros y demás famosos de primera y segunda del corazón nacional. Soler, además, contará con el reparto de humoristas de sus actuales programas en la televisión pública catalana, a los que se añaden Yolanda Ramos, Edu Soto y Carlos Latre.

El 2009 parece ser uno de los más ajetreados profesionalmente para Toni Soler, que además estrena productora: Minoria Absoluta. La empresa comparte nombre con el programa de sátira política de la emisora catalana RAC1, que ha finalizado este año tras nueve temporadas en antena, y embrión de sus éxitos televisivos posteriores.

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No sería de extrañar que Toni Soler y su equipo deseen, más que nunca, mucha mierda para La escobilla nacional, pues no es la primera vez que el presentador y su séquito de humoristas prueban suerte en la cadena de Planeta: en octubre de 2005, se estrenó con grandes augurios Mire Usté, la versión nacional de Polònia. Dos meses después de su estreno, Soler desmontaba el escaparate por su escasa audiencia y volvía a centrarse plenamente en Cataluña. Veamos ahora.


Publicado por Daniel Gómez en
Cosas Que Contar

14 septiembre, 2009

Dejar morir a un perro


El sábado pasado, dejé morir a un perro.

Pasaban pocos minutos de la una de la mañana. Salía, junto a tres acompañantes, de un bar de copas situado en la avenida Diagonal de Barcelona. Al montarnos en el coche, ya de vuelta a casa, vimos como en la acera de enfrente cruzaba un perro de raza pequeña con un petral verde, con cierta cojera. Al percatarnos de que a su alrededor no había nadie que pudiera ser su dueño, nos dispusimos a salir del coche y a seguirlo, con la intención de cogerlo.

A pesar de la cojera, el perro huyó de nosotros a una velocidad notable, cruzando calles y lidiando coches. Tras más de 300 metros recorridos, el animal decidió descansar bajo a un coche. Más tumbados que agachados, intentamos aplacar su enemistad de múltiples modos, pero el perro no desistió y permaneció tumbado entre las cuatro ruedas.

Un coche de los Mossos d'Esquadra se detuvo y les explicamos la situación. Nos dijeron que llamáramos a la Guardia Urbana ya que ellos no podían hacer nada. Lo hicimos, pero éstos tampoco podían ayudarnos:

- Ese perro que se ha perdido, ¿lo habéis conseguido atrapar?
- No, después de mucho intentarlo, el animal no quiere salir de debajo del coche.
- Sólo vamos a ir si tenéis al perro cogido. De lo contrario, no.

Seguimos intentando llamar la atención del animal, pero hizo caso omiso. Se nos ocurrió pensar en que quizá los bomberos nos brindarían algo de ayuda, pero sólo nos remitieron al teléfono de información de la Generalitat, para que nos pusieran al corriente de alguna perrera que pudiera enviarnos a alguien. Y así lo hicimos. Y así un total de tres perreras no descolgaron el teléfono.

Decidimos volver a llamar a la Guardia Urbana, pero con una mentirijilla: el perro lo habíamos conseguido atrapar. Creíamos que era la única manera de ponerle un anzuelo a la policía, pero nos salió el tiro por la culata:

- Bueno, si ya habéis cogido al perro, llevadlo a alguna perrera y allí ya se harán cargo.

Por última vez, en vano, intentamos sacar al animal, cansado y de mirada asustadiza. Decidimos volver a casa. Oliendo a orina, de estar arrastrados por el suelo, decepcionados por el desinterés de la Administración y cabizbajos por haber dejado al animal, muy probablemente, morir en la calle.

Mientras conducía, recordaba el horroso trago que pasé cuando casi pierdo al mío. Afortunadamente lo encontré, gracias a la ayuda de una desconocida, y fue una de las alegrías más gratificantes que he podido sentir. El sábado, nosotros queríamos hacer el papel de desconocidos con buen hacer, pero no nos han dejado. No ha podido ser.

06 junio, 2009

La radio

La vida. El camino más apasionante de todos por los que, con suerte, puedo enfocar la profesión que llevo tres años estudiando. Algunos hablan de "magia", otros de "sutileza", pero la radio tiene algo de lo que prescinden los otros medios, tanto a la hora de escucharla como, especialmente, a la de hacerla (entiéndase dentro de los límites de lo estudiantil, lo local y, por supuesto, de la humildad).

Ya interesado desde hacía bastantes años en el periodismo, a los quince empecé a hacer mis primeros pinitos en la radiodifusión (para una amplísima audiencia limitada a quince personas), gracias a la utilización simultánea de los programas Winamp y SHOUTCast. Eran radiofórmulas musicales que hacía para un público compuesto por aquellos amigos que estaban en el Messenger, y que tenían tiempo y ganas de escuchar. Si conseguía que una media de cuatro personas sintonizaran mi emisión, podía darme con un buen canto en los dientes. Más contento que Geppeto con una Black&Decker. De hecho, fueron tantas las ganas que destinaba a esta radio casera, que llegué a montar una parrilla de programación con un viejo conocido de las Islas Baleares, también interesado en el medio. Recuerdo con nostalgia que a aquel gran proyecto, joven, veraniego y tan lleno de ilusión, le apodamos Radio Intercity. Duró semanas, pero nunca olvidaré las ganas y el esfuerzo que allí quedaron.



Pero el salto a la radio, entendida como tal, no llegaría hasta septiembre de 2006, el mes en el que entré en la universidad. Tenía ganas de aprovechar el tiempo y como en este mundo, de momento, jamás me ha sabido mal trabajar por amor al arte, todo lo contrario, empecé a buscar una radio local en la que empezar a tejer currículum y, por encima de todo, pasármelo en grande, en mayúsculas. Y así encontré Boca Ràdio. Y así fuimos alimentando y viendo crecer Antiherois, programa de entretenimiento semanal que co-presenté y dirigí técnicamente durante sus 47 ediciones. Sin duda, mi mayor experiencia periodística y personal en la profesión. Por si fuera poco, durante esos dos años, mi vínculo con la radio no se limitaba a lo que hacíamos en la emisora local, también conocida como Asociación de Amigos de la Radio de Horta-Guinardó, sino que también, volviendo a utilizar las herramientas de la red, con mi amigo cántabro Carlos Valle, amante de la radio donde los haya y del buen hacer periodístico, conectábamos las noches que podíamos para dar rienda suelta a Caleruco FM, una pequeña emisora que construimos en Internet y que nos permitía seguir con el micro abierto.



Lo más curioso de todo esto ocurre cuando la gente me pregunta: "¿De dónde te viene esa ilusión por la radio? Llevarás años escuchándola...". Mi respuesta siempre es la misma: "Nunca he sido un asiduo a escuchar la radio". Nunca he tenido un programa favorito ni una emisora predilecta. La radio no ha sido ni es mi medio de comunicación preferido para entretenerme, como público. Y sin embargo, desearía poder dedicar toda mi vida a ella, porque sentirla desde dentro despierta algo en mí que, tanto a nivel profesional como ocioso, nada nunca antes ha conseguido hacerme brotar.

El 3 de octubre empiezo las prácticas de la carrera en los servicios informativos de RAC1, emisora del holding de comunicación Grupo Godó (La Vanguardia, El Mundo Deportivo, 8tv...) y líder de audiencia en Cataluña. No hace falta decir nada más.


08 mayo, 2009

Un clásico (II)



Cruz y Raya
Jurassic Park

[...] "¡Bicho! ¡Fuera! ¡No me das ningún miedo, maldito bicho! ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera! Eh, eh, eh, eh, no tires, no tires, no tires, quieto ahí. No rujas. Y no hinques... no te muevas, no te muevas que me has cogio' del huesecillo, digamos, ¿de la taba? No hinques, no hinques, si me tienes comío' ya, hermoso mío, me tienes comío' ya. Eso ya es ansiarse. ¡Eso ya es por ansia! ¡Eso es por ansia, eso es por ansia! No te ansies, que al final te voy a tener que faltar hasta el respeto. Si te voy a sentar hasta mal... que te has comio' ya dos raciones de Velociraptor al ajillo. No, no, no tires, no tires" [...]

29 abril, 2009

Un clásico



Los Morancos
Son ardores

¿Qué te ocurre? ¿Qué te pasa?
¿Comiste anoche algo que tuviera aliño?
¿Tomaste algún marisco que estuviera malo?
¿Fuiste de botellona con los coleguitas?
Te juro que me tienes preocupado.

Son ardores,
ardores de estómago,
ardores que matan,
ardores que agobian,
ardores muy malos.

Son ardores,
ardores de estómago,
ardores que matan,
ardores que agobian,
ardores muy malos.

Deja de llorar
y tómate una caja llenita de Almax
o de bicarbonato, me da igual,
a ver si se te cambia esa carita.

Deja de llorar
y tómate una caja llenita de Almax
o de bicarbonato, me da igual,
a ver si se te cambia esa carita.

25 abril, 2009

La confirmación